
El Informe de Desarrollo Humano del PNUD, Chile 2006 deja bastante clara la situación de la relación entre las nuevas tecnologías de la información y comunicación (NTIC) y los chilenos: se tienen las herramientas pero todavía no se usan correctamente.
Los números lo dicen todo: el porcentaje de hogares con teléfono fijo pasó del 15% en 1989, al 55% en el 2004, se pasó de 5 mil celulares a casi 9 millones de éstos, la cantidad de computadoras se multiplicó 27 veces y los usuarios de internet aumentaron de 250 mil en 1997 a casi 4.8 millones a finales del 2004.
Pero como no todo lo necesario para progresar son números, el lado negativo es generalmente la falta de capacidad para aprovechar bien estas nuevas tecnologías, o peor aún, que la desigualdad que existe en la vida real se traslada a este mundo virtual y por lo tanto se sigue produciendo un estancamiento.
En otras palabras, Chile ya entró de lleno a la era digital, pero dentro de ella se siente perdido, y como sigue siendo una novedad el vivir con aparatos electrónicos a donde quiera que uno voltee, todavía no se les da el uso correcto y se cometen los mismos errores de la vida real.
Si en la vida real un político no le hace caso a un tal Juan Pérez que llega a su casa a hacerle una sugerencia, pero incluso le invita a tomar un café a otra persona que se nota que vive en un sector próspero de la ciudad, esa misma desigualdad se trasladará al mundo de internet, en donde el mismo político le contesta más rápido y con lujo de detalles un correo electrónico al habitante del sector acomodado, y al pobre Juan Pérez con trabajos le hará caso. Es lo mismo.
Y en cuanto al uso correcto de las nuevas tecnologías, también se trata de saber usarlas, saber trasladar buenas ideas al “nuevo mundo” y explotarlas ahí dentro, con las ventajas que puedan dar el buen uso de las tecnologías.
Sin lugar a dudas hace falta hacer muchas cosas en Chile, y en general en Latinoamérica. Primero, se necesita enseñar a usar las tecnologías nuevas, o incluso crearlas y no sólo recibir los productos extranjeros para tratar de descifrar cómo usarlos, algo que generalmente no se logra al cien por ciento. También se debe de mejorar a la sociedad en la vida real, para que las cosas buenas se trasladen a las nuevas tecnologías. Si en el mundo real se logra disminuir la desigualdad, también disminuirá la brecha digital que existe actualmente.
Y finalmente, hay que entender que las nuevas tecnologías no llegaron para solucionarnos nuestras vidas. Si tenemos esa mentalidad, entonces estaremos dejando que ellas decidan todo por nosotras, nos controlen y no al revés. Nosotros creamos las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, y nosotros mismos decidimos qué hacer con ellas, cuándo y por cuánto tiempo.
Las nuevas tecnologías son una herramienta más creada por el hombre, y como tal deben de servir para mejorar la vida de todos, no empeorarla.
Saludos.
PD: A qué vino el título? Son simplemente mis buenos deseos para el futuro, usando una frase de Sir Winston Churchill.
Fuente:
Informe de desarrollo humano PNUD 2006.